Ellos así lo quisieron

Estamos ante las inminentes elecciones legislativas, pero no hay indicios de que a partir de las elecciones generales de octubre, puedan darse grandes cambios en la composición de las cámaras del Congreso. El gobierno deberá seguir haciendo uso de sus metodologías para poder promulgar leyes y sostener la gobernabilidad. La oposición, tal vez, estará más fragmentada o sectorizada, algo que puede resultarle más o menos útil al gobierno, dependiendo de sus estrategias.

En el actual episodio electoral, encontraremos varios enfrentamientos netamente provinciales. Disputas de liderazgo al interior de los partidos, situaciones donde el oficialismo provincial se ve amenazado por otra fuerza política, o simplemente, la necesidad de hacer una buena elección para instalarse como opción para el 2019. Nada de todo eso, le podrá hacer sombras a la “Batalla de Buenos Aires”. La elección en la provincia más grande del país, promete mover el tablero político y sentar bases de lo que será el camino hacia el 2019. Allí estarán puestas las miradas. Del resultado, dependerá cómo continuará la gestión del gobierno. Ellos así lo quisieron.

“Cambiemos” debuta por primera vez como frente electoral en elecciones de medio término. También, como oficialismo, con todo lo que eso implica. Siempre acostumbrados a hacer campaña desde la oposición, en los timbreos pueden llevarse más de una sorpresa. Cristina, parece haberlo entendido bien. Por eso, su ruidoso silencio exaspera. Como punto a favor, el macrismo no pone muchas bancas en juego. Casi todo será ganancia para el PRO. La UCR, sí debe renovar algunas bancas, por eso, necesita que el papel de Cambiemos sea exitoso en cuanto lugar pueda. De esta manera, el radicalismo podrá consolidarse como estructura fundamental y necesaria de la alianza de gobierno.

También hay desafíos para Massa. Desvincularse del macrismo, en varias provincias donde tenían acuerdos, no será fácil. Además, deberá intentar no perder caudal electoral peronista, ante las diferentes propuestas que hay del PJ en algunos lugares. Pero sin duda, el mayor desafío es para el kirchnerismo, quien jugará para volver, o para ser olvidado.

El escenario planteado no hace más que confirmar mi presunción. La provincia de Buenos Aires, será testigo, cómplice y culpable de lo que suceda luego. Las principales figuras de la política nacional estarán enfrentándose, poniendo mucho en juego. Cuando el premio es grande, apostar mucho se vuelve tentador, pero alguno siempre pierde.

¿Por qué la elección en Buenos Aires será clave?

El gobierno propuso una disputa que puede traerle un alto costo político. Ellos así lo quisieron. Haber polarizado con el “pasado” -que será encarnado por la propia Cristina Kirchner- puede tornar el segundo año de su gestión oscuro y áspero. Mucho más, en un momento donde la economía no arranca, y las consecuencias impactan de lleno en el conurbano bonaerense. No discutimos acá modelos económicos, simplemente intentamos descifrar la estrategia que usará el bonaerense para votar. Aunque el gobierno insista en que la inflación baja y la economía se pone en marcha, el conurbano no parece sentirlo. Los indicadores, tampoco acompañan el discurso. Lo que tenían en el pasado, los seduce. Para el macrismo era una ilusión, para el kirchnerismo era una realidad que se podía mantener.

En el medio, Massa intentará seguir pavimentando la avenida del medio, que cada día, se torna más angosta y vacía. No lo juzguemos, mantenerse en el medio de la polarización que generan unos y otros, no es fácil. Y como si todo esto fuera poco, Randazzo viene a “cumplir” el valor de su palabra. Parecería que no afectan los pocos puntos que pueda obtener. Créame, son más que relevantes. Los siete u ocho puntos que le calculan, son votos provenientes de los tres sectores de arriba. Peronistas desilusionados con Massa. Ex kirchneristas, que no han tolerado los casos de corrupción. Y otros tantos, descontentos y desencantados, por el cambio que nunca llegó. A su vez, son votos que cualquiera de los otros necesita para que su costo sea menor.

La fragilidad de Cambiemos

La situación fomentada desde el gobierno, lo lleva a un terreno en donde un traspié puede ser letal. No hay dudas de que el gobierno aumentará su composición en ambas cámaras. Hace cuatro y seis años, no existía el sello Cambiemos. El PRO, apenas era un partido municipal con alguna leve proyección en algún distrito. Hoy, Cambiemos, será la única marca electoral que tendrá presencia asegurada a lo largo y ancho del país, con excepción de la Ciudad de Buenos Aires, vaya paradoja. Esto les asegura el discurso de presentarse como la “fuerza nacional más votada”, pero creerse ese discurso, puede volverse peligroso. No es casualidad que se haya criticado tanto a las PASO en los últimos días. El gobierno sabe que puede tener consecuencias irreparables. De aquí pueden desprenderse tres factores que el gobierno deberá tener en cuenta para vencer su fragilidad.

Primero, no es bueno que en su tierra natal (Ciudad de Buenos Aires), el PRO no pueda ser profeta. Me refiero a que no pueda competir con la etiqueta “Cambiemos”. No importa que Carrió arrase en las elecciones. Que haya surgido la primera fractura interna de Cambiemos, al no dejar competir a Lousteau, en la Capital Federal no es políticamente bueno para el gobierno. Las fisuras pueden crecer en cualquier momento si no son reparadas. Y este primer caso puede ser el promotor de otros, en diferentes territorios, si los resultados no son buenos.

El segundo factor, es que el gobierno se crea su propio discurso. Tal como le pasó al kirchnerismo en 2013. Ser la fuerza política más votada a nivel nacional, en una elección legislativa, puede significar la nada misma. La cámara de diputados se compone de manera proporcional, por lo que todos los espacios están representados. Para el senado, el ganador se lleva dos plazas y el segundo una, por lo que la diferencia que le puede significar a Cambiemos ser la fuerza más votada, es mínima y hasta mentirosa. Podría darse una situación donde saque más votos que cualquier espacio, sin necesariamente ganar en cantidad de bancas.

Pero el tercer factor podría ser el error más grave. Haber polarizado tanto con Cristina agitando fantasmas y consecuencias posibles, hace que una derrota tenga un costo alto. En definitiva, fue el mismo gobierno que sostuvo que si “vuelven”, el futuro no sería grato y las inversiones no llegarían. Pero ellos así lo quisieron. Asustar a propios y ajenos, no llevan a buen puerto, mucho menos cuando la derrota es una posibilidad tan factible.

La estrategia debería haber sido la inversa. Simplemente limitarse a hacer entender que es una elección legislativa. Intentar reducir a Cristina, a la figura de una dirigente provincial. Pero eligieron lo contrario. Justo allí, donde está situado el electorado kirchnerista más fiel, que además, sufre consecuencias por la situación económica. Y eso no es menor. Hablar de corrupción cuando hay pobreza y desempleo, lamentablemente no funciona. Debería ser importante para una campaña, pero para aquellos que les cuesta llegar a fin de mes, no lo es. Y como si no fuera poco, los desencantados por las formas, pero no por el contenido, vuelven a evaluar votar al kirchenerismo.

Salir segundos, o hasta terceros, es una posibilidad en Buenos Aires. Si lo ignoran, estarán en problemas. No podrán realmente ver la fragilidad en su interior. Les costará mucho al gobierno superar una victoria de Cristina. Aceptar que el cambio no está gustando no es fácil de digerir. Mostrar autoridad frente al exterior para atraer inversiones y tomar un papel predominante en la región, cuando la casa no está en orden, resultará algo difícil.

Sobreviviente designada

Parecería que cuando aún no terminamos de acostumbrarnos a decir ex presidenta, el desastre ajeno resucita las esperanzas de aquellos que se veían acabados. El kirchnerismo seguramente verá reducido el número de legisladores leales. Cristina ha optado por dejar afuera a varias figuras históricas del kirchnerismo, y además, ha decidido desentenderse del PJ con todo lo que eso implica. A pesar de ocho años de gobierno, y los escándalos de corrupción, puede darse ese lujo. Dejar el PJ, es abandonar fondos económicos, movimientos sociales y sindicales, apoyo de sectores militantes y hasta electores tradicionales.

Será interesante ver qué sucede si Cristina obtiene el primer puesto en la provincia. Tendremos que analizar cuál será su estrategia de cara al 2019, si convoca nuevamente al PJ, o intenta expandir y seguir construyendo el cristinismo ciudadano en territorio nacional. ¿Puede surgir un nuevo espacio de la misma manera que lo hizo el PRO? Macri logró constituir a su partido como un sector que representa a una parte de la sociedad que había quedado acéfalo post crisis del 2001, que es la derecha. Entonces, ¿Unidad Ciudadana será una etiqueta electoral transitoria, o podrá transformarse en un espacio concreto que represente a los sectores populares, tal como lo hizo el peronismo hasta hoy? Debe pasar mucha agua bajo el puente, pero esta elección es el primer paso para que eso suceda.

Si Cristina sale segunda (o tercera), perderá su rol preponderante de primera opositora, quedando relegada en la arena política, y aún más figuras se animarán a disputarle el liderazgo y como consecuencia directa, posiblemente el kirchnerismo acelere su desintegración. Como contracara, el Partido Justicialista se fortalecerá nuevamente, y la unidad para el 2019 será mucho más factible.

Massa de naipes

Que Cristina decidiera ser candidata, no solo afecta al gobierno. Sergio Massa y Margarita Stolbizer, arriesgan mucho. Creo que por cuestiones de orgullo personal, no tenían otra opción. Uno se plantó como el límite en el 2013, la otra, la ha investigado hasta los mínimos detalles. No enfrentar a Cristina, los dejaba en un lugar incómodo. Hay posibilidades concretas de que los dos queden afuera del Parlamento. El espacio de Massa debe renovar muchas bancas correspondientes a la provincia de Buenos Aires (donde, aliado al macrismo, hizo una elección excepcional para diputados en 2013, tal vez anticipando el cambio que vendría), pero para contrarrestar esto, está el progresismo de Stolbizer que a pesar de que parezcan pocos, tienen presencia en todo el país y buscarán aportar votos para el massismo.

Si Massa queda fuera del congreso, también quedará devaluada su imagen. Deberá usar el tiempo libre que tendrá para recorrer el país, en busca de nuevos acuerdos con sectores del PJ y radicales desencantados. Pero sin rearmarse con otros sectores importantes, sus chances en el 2019 serán mínimas. No es menor su corta edad, porque le da la posibilidad de arriesgar. Sabe que a diferencia de otros, tiene tiempo, su fecha de vencimiento en la política, aún es lejana. No presentarse en la gran batalla bonaerense tenía un alto costo como para no hacerlo, porque, si por algún paso en falso del gobierno, o algún error de Cristina, logra sumar votos y sentarse en el Senado, automáticamente quedará postulado como una alternativa para el 2019. Si los resultados no son los esperados, desde el massismo deberán mezclar y dar de nuevo.

El tren podría pasar una sola vez.

Florencio Randazzo también ha tomado una audaz decisión. Tal vez pensando mucho más a futuro, que en el presente. Lograr ser una figura conocida, algo que le faltaba, y empezar a disputar el liderazgo del peronismo, son los objetivos principales del hombre de Chivilcoy. Dejar de ser conocido como el hombre del DNI y los trenes, no es poco. Él también tiene tiempo para construir su camino hacia la presidencia, pero, ¿cómo hará Florencio Randazzo para que no se le licúen sus votos desde las P.A.S.O. a las elecciones generales de octubre, y termine, en definitiva, pasando vergüenza? Al no haber internas dentro de los partidos, las primarias nos dan la posibilidad de votar en una primera instancia por quién queremos, y utilizar las elecciones generales como un balotaje, donde el voto estratégico se hace más fuerte. La elección tiende a polarizarse entre el primero y segundo. Constituirse en un dirigente de peso, hacer una elección aceptable, y tener el sello del PJ a su disposición, puede ser un tren que solo pase una vez.

En algunos días, empezaremos a ver como Buenos Aires moldea una vez más la política nacional. Lejos de aquellas disputas entre unitarios y federales, hoy el centralismo del escenario electoral parece condicionar el futuro de muchos. Por más discursos ganadores que se busquen instalar, todos tienen una posibilidad real de derrota. Las elecciones en la provincia de Buenos Aires marcaran el futuro de las principales figuras políticas del país. Ellos así lo quisieron. Cristina aceptó y Massa no se achicó.

Facundo Blanco – Lic. En Ciencia Política, Universidad de Buenos Aires.

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